Tratamiento
La cirugía y los procedimientos intervencionistas urología
La cirugía puede estar indicada en perros con TCC (1) para obtener tejido para el diagnóstico; (2) para tratar de quitar la TCC dentro de la vejiga cuando el cáncer está lejos del trígono, y (3) para restaurar o mantener el flujo de orina (Knapp y McMillan,2013). El valor potencial de la cirugía citorreductora para mejorar la actividad de la terapia adyuvante aún no ha sido definida. Si se realiza la cirugía, es fundamental tomar medidas para evitar la siembra del cáncer en las estructuras circundantes y la pared abdominal.
En un informe reciente, 24/544 perros con TCC evaluados en el Hospital Veterinario de la Universidad de Purdue Enseñanza (PUVTH) se había extendido de TCC a la pared abdominal (Higuchi
et al., 2013). TCC en la pared abdominal desarrollado significativamente más a menudo en los perros que habían sido sometidos a cistostomía (18/177, 10,2%) que en los que no tenía (6/367, 1,6%). Una vez detectado en la pared abdominal, la TCC creció agresivamente y no respondió al tratamiento médico. La mediana de supervivencia después de la detección del TCC pared abdominal en los 24 perros fue de 57 días (rango, 0-324 días) (Higuchi et al., 2013). Este informe también demostró que (aunque raro) TCC puede extenderse a la pared abdominal a través de los vasos linfáticos. Con las malas perspectivas para los perros con TCC pared abdominal, se debe hacer todo lo posible para evitar la siembra del tumor. Por lo tanto, las técnicas cuidadosas deben aplicarse cuando se realiza la cirugía.
Por lo general, no es posible extirpar completamente TCC desde la vejiga debido a la ubicación típica trigonal, la participación de la uretra, y en algunos casos, las metástasis.Las técnicas para la resección trígono (Saulnier-Troff
et al., 2008) o la cistectomía(Stratmann, Wehrend, 2007  y  Hautmann, 2008) y el uso de materiales de injerto para reemplazar los tejidos de la vejiga (Zhang et al, 2006  y  Wongsetthachai et al, 2011) se han reportado en el perro, pero estos métodos no se han utilizado en alguna medida a causa de la morbilidad y los gastos. Un factor adicional al considerar la resección quirúrgica de la TCC es que muchos perros desarrollan multifocal TCC en la vejiga como en los seres humanos (Harris, Neal, 1992  y  Azémar et al, 2011). Este desarrollo sincrónico o metacrónico de múltiples masas de CTP podría ser debido a un efecto de “campo” en la que se piensa todo el revestimiento de la vejiga a someterse a cambio neoplásico en respuesta a agentes carcinógenos, o por medio de la siembra intraluminal y la implantación de las células tumorales (Azémar et al., 2011). En una serie de 67 perros con TCC que se sometieron a cirugía para la biopsia o de intención terapéutica, la extirpación quirúrgica completa del tumor con márgenes libres de tumor fue posible en sólo dos perros (Knapp y McMillan, 2013). Uno de los dos perros tuvieron una recaída en la vejiga 8 meses más tarde, y el segundo perro desarrollado la enfermedad metastásica.
Aunque la cirugía con intención curativa tiene un papel limitado en perros con TCC, la cirugía puede tener un papel importante en la restauración o el mantenimiento del flujo de orina. Stents ureterales, cuando sea necesario, que tradicionalmente han sido colocados quirúrgicamente, aunque enfoques menos invasivos para la colocación del stent se han reportado (Berent,
2011). Anastomosis Ureterocolonic se ha descrito, pero no es recomendable debido a la alta tasa de complicaciones y la supervivencia limitada(Stone et al., 1988). Catéteres cistostomía prepúbico pueden ser un medio eficaz para eludir la obstrucción uretral (Smith et al, 1995  y  Salinardi et al, 2003). En los últimos años, la colocación de stents uretrales ha sido perseguido en lugar de tubos de cistostomía porque no hay componentes externos de stents para el perro a masticar fuera, y el dueño de la mascota no tiene que drenar la vejiga como con los tubos de cistostomía (Weisse et al, 2006, McMillan et al, 2012  y  Blackburn et al, 2013). Stents uretrales se pueden colocar sin cirugía con guía fluoroscópica (McMillan et al, 2012  y Blackburn et al, 2013).
El resultado para los perros con TCC y stents uretrales ha sido recientemente resumida(McMillan
et al, 2012  y  Blackburn et al, 2013). Colocación de stent fue exitosa en el alivio de la obstrucción uretral en 58/61 perros en dos estudios. En un perro, el tumor era tan extenso que el stent no se ha podido avanzar hasta la uretra. En un segundo perro, el stent se derrumbó inmediatamente después de la colocación debido a la compresión del tumor. En un tercer perro, el stent no se quedó en su lugar debido al tamaño subóptimo del stent. Colocación de stent puede salvar la vida en la mayoría de los perros con obstrucción uretral, pero las complicaciones pueden ocurrir. La incontinencia se informó en el 39% y el 26% de los perros en estos estudios (McMillan et al, 2012  y  Blackburn et al, 2013). Otras complicaciones incluyen la migración del stent y re-obstrucción debida a un mayor crecimiento del tumor (McMillan et al., 2.012). Stents uretrales también podrían en teoría, incrementar el riesgo de infección del tracto urinario. La mediana de supervivencia después de la colocación del stent fue de 78 días (rango, 2-537 días)(McMillan et al, 2012  y  Blackburn et al, 2013). Una encuesta de los propietarios de perros con stents indicó que 16/17 propietarios se mostraron satisfechos con el resultado y lo recomendaría la colocación del stent a otros propietarios (McMillan et al., 2012).
Otro enfoque intervencionista informado para tratar tumores uretrales es la resección transuretral (Liptak
et al, 2004b, Liptak et al, 2004b  y  Cerf, Lindquist, 2012). Los dueños de mascotas pueden preguntar acerca de la resección transuretral, debido a la conciencia de la aplicación común de esta técnica en el cáncer de vejiga humana.Brevemente, en un procedimiento de cistoscopia, se pasan instrumentos para eliminar el tejido tumoral de la vejiga y la uretra. Lo que la mayoría de los dueños de mascotas no reconocen, sin embargo, es que este enfoque es más frecuentemente aplicada a los tumores superficiales en los seres humanos en los que es posible resecar las lesiones cistoscópicamente sin penetrar la pared de la vejiga o la uretra. Por desgracia, la CTP en la mayoría de los perros es invasivo en la pared de la vejiga. Un procedimiento ha sido informado de que implica el uso de ultrasonido para tratar de guiar la ablación endoscópica láser de diodo de TCC (Cerf y Lindquist, 2012). El uso de este y enfoques similares, el principal riesgo de la resección con láser de TCC en los perros sigue siendo perforación de la vejiga. El beneficio de la resección con láser no ha sido bien definido como perros en informes anteriores estaban recibiendo múltiples modalidades de tratamiento, y no es posible saber qué componente (s) del tratamiento podría haber sido beneficioso.