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TCC

Evaluación clínica y estadificación
El examen físico de los perros con TCC debe incluir un examen rectal. Hallazgos del examen físico pueden incluir engrosamiento de la uretra y la región del trígono de la vejiga, ilíaca y linfadenopatía pélvica, ya veces una masa en la vejiga o una vejiga distendida (Knapp y McMillan, 2013). Aunque es infrecuente, TCC puede metastatizar a la piel que resulta en eritematosas, o lesiones proliferativas ulceradas (Reed et al., 2013).Un examen físico normal no descarta la CTP.
En los perros con confirmación o sospecha de la CTP, la evaluación debe incluir una evaluación de la salud y las pruebas en general para determinar el estadio del tumor, ya que esta información se utilizará en la planificación del tratamiento (Knapp
y McMillan,2013). Esto incluye un conteo sanguíneo completo (CBC), perfil bioquímico sérico, análisis de orina, con o sin cultivo de orina, radiografía de tórax, ecografía abdominal, y la imagen del tracto urinario. La orina debe ser recogida por la captura o cateterismo libre;cistocentesis debe evitarse, ya que podría conducir a la siembra tumoral. La colocación del catéter debe realizarse con cuidado para evitar la perforación de la vejiga o la uretra pared enferma. La radiografía de tórax y la ecografía abdominal se pueden realizar para detectar metástasis en los ganglios linfáticos, el hígado, los pulmones y otros sitios(Tabla 2) (Knapp, 2006, Gelberg de 2010, Colledge et al, 2013, Knapp, McMillan, 2013,Pancotto et al , 2013  y  Reed et al, 2013). Si la cojera inexplicable está presente, radiografía o gammagrafía para detectar posibles metástasis ósea debe ser considerado.
Formación de imágenes del tracto urinario se utiliza para evaluar la localización del tumor primario para una potencial intervención quirúrgica, para proporcionar información pronóstica, y para mapear y medir masas de TCC con el fin de controlar posteriormente la respuesta a la terapia médica (Chun
et al, 1997, Hume et al, 2010, Naughton et al, 2012  y  Hanazono et al, 2013). Métodos para asignar la TCC en la vejiga, la uretra proximal y próstata incluyen cystosonography, cistografía, o la tomografía computarizada (TC) (Chun et al, 1997  y  Naughton et al, 2012). El método preferido para el seguimiento de la respuesta del tumor en nuestra institución es la ecografía utilizando un protocolo estandarizado que con precisión se puede realizar en perros despiertos de manera oportuna y rentable.
Cuando se utiliza la ecografía para monitorear los cambios en las masas de TCC, sin embargo, es esencial (1) para tener el mismo operador realizar cada examen; (2) para estandarizar la posición del perro, posición, y la recopilación de datos de la sonda, y (3) tener un nivel similar de la distensión de la vejiga por cada visita al examen de ultrasonido. Cuando se compara con las mediciones de ultrasonido de dos dimensiones, se han encontrado mediciones de ultrasonido tridimensionales de las lesiones de la vejiga para imitar más estrechamente las de CT, y ser menos afectado por el grado de distensión de la vejiga (Naughton
et al., 2.012).
Independientemente de la técnica de imagen utilizada, es fundamental contar con un protocolo estandarizado para rastrear con precisión la respuesta del tumor. Es importante utilizar de formación de imágenes para controlar la respuesta del tumor;signos clínicos por sí solos no son suficientes porque los signos pueden cambiar dramáticamente con la presencia o la resolución de la infección del tracto urinario.