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TCC
La presentación clínica y el diagnóstico
Los signos clínicos más comunes en los perros con TCC son hematuria, estranguria y polaquiuria, y estos síntomas pueden estar presentes durante
semanas o meses antes del diagnóstico (Knapp y McMillan, 2013). El tratamiento con antibióticos puede causar la reducción o la resolución
temporal de los signos clínicos. Tenesmo aparente puede ser el resultado de anormalidades físicas o neurológicas. Con menos frecuencia, los
perros pueden tener cojera causada por metástasis ósea o la osteopatía hipertrófica (Knapp y McMillan, 2013). Los signos del tracto urinario con
TCC imitan a los de una infección del tracto urinario. Dado que la gran mayoría de los perros con estos signos tienen infecciones del tracto urinario,
en la mayoría de los perros es prudente para encontrar y tratar la infección primero si está presente. No debe estar presente la infección, o si
persisten los signos clínicos o reaparecer después del tratamiento para una infección, a continuación, otras anormalidades del tracto urinario
posibles como el cáncer y las piedras deben ser investigados. En la edad media de los perros de más edad en razas con alto riesgo de TCC, sin
embargo, es apropiado para evaluar estos perros para TCC en la presentación inicial con signos de las vías urinarias.
Encontrar células anormales epiteliales en la orina y la pared vesical engrosada o lesiones de masa dentro del tracto urinario también aumenta la
sospecha de TCC; Sin embargo, estos hallazgos pueden ocurrir con otras condiciones también. Una prueba de antígeno de orina para TCC se ha
encontrado para ser sensible (Henry et al., 2003b),pero los resultados falsos positivos han limitado el valor de esta prueba en los perros que se
presentan con el cáncer localmente avanzado. El diagnóstico diferencial incluye otras neoplasias, cistitis crónica, cistitis polipoide, pólipos
fibroepiteliales, cistitis granulomatosa y uretritis, textiloma, cálculos y pseudotumor inflamatorio (Owen, 1980,Valli y otros, 1995, Martínez et al, 2003,
Liptak et al, 2004a, Liptak et al, 2004b, Benigni et al, 2006, Heng et al, 2006, Bae et al, 2007, Kessler et al, 2008, Deschamps, Roux, 2009,Böhme
et al, 2010  y  Gelberg, 2010). Es importante distinguir condiciones no-TCC TCC desde porque el tratamiento y el pronóstico difieren
considerablemente y dependen del diagnóstico.
El examen histopatológico proporciona un diagnóstico definitivo de la TCC y la caracterización de los diferentes tipos patológicos de TCC (Valli et
al, 1995, Patrick et al, 2006  y  Knapp et al, 2014). Biopsias de tejido de la vejiga se pueden obtener por cistostomía, cistoscopia, o cateterización
traumática (Messer et al, 2005, Holak et al,2007, Childress et al, 2011  y  Knapp et al, 2014). Con la cistoscopia, el operador puede inspeccionar
visualmente la uretra y la vejiga y obtener biopsias utilizando un método no invasivo. Con el pequeño tamaño de las biopsias cistoscópicos, sin
embargo, se requiere diligencia para obtener suficiente tejido para el diagnóstico. El uso de un casete de histología puede ayudar a prevenir la
pérdida de pequeñas muestras durante el procesamiento. En 92 perros, las muestras de diagnóstico se obtuvieron mediante la cistoscopia en el
96% de las perras y el 65% de los machos que en última instancia había TCC diagnosticados por histopatología (Childress et al., 2011). El uso de
una colección de piedra cesta de alambre durante la cistoscopia permite para la recogida de muestras de tejido más grandes, y se ha
incrementado el rendimiento de las biopsias de diagnóstico. Cateterización traumática para recoger tejidos para el diagnóstico también se puede
realizar, aunque la calidad de las muestras obtenida varía. TCC tiene una notable capacidad para crecer en la pared abdominal si sembrado allí, y
métodos de biopsia percutánea debe, por lo tanto, ser evitado (Nyland et al, 2002  y  Vignoli et al,2007).
La inmunohistoquímica para uroplakin III (UPIII) se puede utilizar para ayudar a distinguir la CTP de otros carcinomas pobremente diferenciados (Ramos-Vara
et al, 2003  y Trineo et al, 2014). UPIII se expresa en> 90% de canino TCC (Ramos-Vara et al., 2003).Aunque se ha considerado como un marcador
específico de la CTP, existen informes de expresión UPIII en el cáncer de próstata canina (Ramos-Vara et al, 2003  y  Lai et al,2008).

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