INFECCION PERINATAL PARASITARIA
TOXOPLASMOSIS
El método diagnóstico más común de toxoplasmosis congénita en el RN es la demostración en suero de Ig M ó Ig A contra Toxoplasma gondii. Se puede confirmar la positividad de la prueba, repitiendo la prueba a los 2-4 días en el caso de la Ig M y a los 10 días para la Ig A. Algunos RN con toxoplasmosis pueden ser negativos para Ig M e Ig A. Western Blot tiene una sensibilidad para el diagnóstico de toxoplasmosis congénita más alta que el método ELISA/ISAGA (Ensayo de Aglutinación Inmunosorbente). Sin embargo aumenta a 91,3% si se realizan ambas pruebas y una especificidad de 96,1%.
Tratamiento pleno para infección fetal Sin embargo la infección materna no necesariamente resulta en infección fetal. Sospechada o establecido el diagnóstico de infección materna adquirida durante la gestación basados en ultrasonografía, serología y confirmado por diagnóstico de PCR de líquido amniótico. La embarazada debe recibir espiramicina profiláctica hasta las 17 semanas de embarazo y seguimiento mensual con ultrasonografía hasta el final del mismo. Se continúa recomendando espiramicina (para el primer y etapa temprana del segundo trimestre) y pirimetamina/sulfadiazina (para etapa tardía del segundo y tercer trimestre) en algunos países este régimen se alterna con espiramicina. El tratamiento prenatal reduce la infección y secuelas fetales de la enfermedad en el recién nacido en un 50-60%. El tratamiento de Antitoxoplasma debe continuarse a lo largo del embarazo. El ácido Folínico se agrega al esquema para reducir la supresión de la médula ósea; es necesaria la supervisión cuidadosa de hematotoxicidad. Si ultrasonografía inicial no reveló ninguna anormalidad; la presencia de hidrocefalia se ha usado como una indicación para la terminación del embarazo. Debe mantenerse un adecuado aporte de líquidos durante el tratamiento por la toxicidad renal de las sulfas.
Ante sospecha de infección congénita Los fetos con toxoplasmosis congénita normalmente parecen normales en ultrasonografía prenatal. Si el resultado es sugestivo de enfermedad congénita, presentan calcificaciones intracraneales, dilatación ventricular, hepatomegalia, ascitis y aumento placentario. Las manifestaciones clínicas de toxoplasmosis congénito varían ampliamente e incluyen hidrocefalia, microcefalia, calcificaciones intracraneales, coriorretinitis, estrabismo, ceguedad, epilepsia, retraso mental o psicomotor, petequias debido a trombocitopenia, y anemia. Ninguna de las señales descritas en los recién nacidos con la enfermedad congénita es patognomónica para toxoplasmosis y pueden ser similares por la infección congénita con otros patógenos, incluso el citomegalovirus, virus de herpes simple, rubéola, y sífilis. El tratamiento tiene como fundamento controlar la progresión de la enfermedad hasta que el propio sistema inmune del recién nacido madure y controle la infección. La duración del tratamiento es hasta el año de vida, independiente de la edad al inicio del mismo.