Tratamiento de la herida

La pérdida por evaporación de las quemaduras expuestas puede ser mucho mayor de la pérdida «normal» de 150 mL/24 horas, en especial si se usan lechos de aire fluidizado. Esta pérdida de agua de la herida también contribuye a la pérdida de calor en 0,58 kcal/kg de agua perdida8. Un vendaje oclusivo de un grosor razonable impedirá apreciablemente la pérdida del vapor de agua, en particular si está cubierto a su vez con una manta seca. Los vendajes biológicos, como el aloninjerto de cadáver y un número cada vez mayor de vendajes sintéticos comerciales y materiales de bioingeniería, también pueden reducir la pérdida de agua, pero su eficacia y su rentabilidad son controvertidas, en especial en las quemaduras importantes. • Protección. Cuando la piel ha sufrido daños térmicos, se pierde la barrera física de la epidermis ante los microorganismos y también su propiedad antiséptica leve. El resultado es que la flora proliferante del entorno entra con facilidad en la superficie de la herida. En las quemaduras pequeñas, un vendaje eficaz puede aislar la herida, por lo que se recuperan pocos microorganismos, o ninguno. Sin embargo, la función de barrera del vendaje disminuye a medida que aumenta la superficie de la herida. Higiene de la herida La palabra de origen francés desbridamiento (es decir, como en la escarotomía o la fasciotomía) ha llegado a significar, al menos en Norteamérica, tanto la escisión quirúrgica formal del tejido desvitalizado (incluido, entre otros, el tejido de las quemaduras) como la extracción simple y poco a poco de trozos o fragmentos de la costra separada, de ampollas rotas, material extraño y otros detritus durante el cambio rutinario del vendaje. En la evaluación inicial, la mayoría de las quemaduras se limpiará y desbridará y se aplicará un vendaje, después de lo cual existen varias formas de tratar las heridas. El método que se seleccione dependerá en parte del tipo y tamaño de la quemadura, pero tan importantes o más son la experiencia local y otros factores. Este campo continúa avanzando, pero las diferencias entre las técnicas de tratamiento de la herida no suelen ser tan importantes como para refutar una opinión profesional. Por tanto, el tratamiento de las quemaduras agudas aún se basa en gran medida en la observación clínica no controlada y en la experiencia personal de casos aislados. Un abordaje frecuente al tratamiento de la quemadura consiste en limpiar y desbridar la herida cada día o dos veces al día, volviendo a aplicar el vendaje. En ese momento, se pueden retirar los fragmentos de ampollas o de epidermis descamada. Esta seudocostra fina que se forma sobre quemaduras dérmicas profundas tiende a separarse fragmento a fragmento a medida que se produce la reepitelización por debajo de ella. Si bien una limpieza suave y sistemática de la herida retirando los fragmentos de tejido muerto, exudado y detritus parecería ser un procedimiento sumamente razonable, no existen evidencias de que se obtengan beneficios, al menos que nosotros sepamos. No obstante, se asocia a un dolor, un temor y unos costes nada desde- ñables. Materiales de vendaje El vendaje habitual de una quemadura para heridas que se limpian y desbridan con frecuencia consiste en una malla relativamente fina que contiene o se coloca sobre una crema o líquido antimicrobiano y que se aplica directamente a la superficie de la herida. A continuación, la herida se venda con varias capas de gasa en almohadillas o rollos.