veterinario online

veterinario online

veterinario en linea

veterinario online

veterinario en linea
veterinario por internet
veterinario con perro
Realice consultas de veterinaria  y obtenga una respuesta, veterinario online las 24 horas del dia
InicioQuienes SomosTemas VeterinariaPreguntas VeterinariaPreguntar Online
®
Seleccione el  veterinario que necesita
consulta online
veterinario online
logo twitter
logo linkedin
logo blogspot
logo de facebook
>
Tratamiento de la herida
El objetivo primordial del tratamiento agudo de las heridas es el cierre de la quemadura con la propia epidermis del paciente.
En ocasiones, este objetivo se consigue espontáneamente y a veces requiere una intervención para escindir el tejido
quemado y cubrir finalmente la herida con un injerto cutáneo autólogo o un autoinjerto. Cuando es clínicamente evidente que
la quemadura es una lesión de grosor completo o una quemadura de tercer grado, la práctica habitual en estos momentos
consiste en proceder a la intervención con la mayor rapidez posible. El tema de este capítulo es el tratamiento de la
quemadura en el intervalo entre su producción y su cierre, ya sea mediante la generación espontánea de epidermis nueva o
mediante la escisión quirúrgica. Cicatrización de una herida cutánea Biología de la piel La piel es el órgano de mayor tamaño
del cuerpo. Tiene un papel principal en la homeostasis al mantener la temperatura corporal y el balance hídrico y proteger al
medio interno de diferentes peligros del entorno. Cuenta con un epitelio especializado que está formado por la epidermis, los
folículos pilosos, las glándulas sebáceas y las glándulas sudoríparas, además del estroma. Para mantener su función
biológica, se renueva a sí mismo constantemente y esa propiedad de renovación se aprovecha después de sufrir una
quemadura u otra lesión. La capa exterior de la piel es el epitelio escamoso estratificado, compuesto por queratinocitos que
surgen de una capa de células basales. Las células de la capa basal de la epidermis dan lugar a células que amplifican la
transición, que actúan como células progenitoras de los queratinocitos. Estas células proliferan y van siendo cada vez más
diferenciadas cuando migran hacia el exterior, hacia la superficie de la piel, elaborando proteí- nas y lípidos1,2. A medida
que se acercan a la superficie sufren una muerte celular programada3 y los esqueletos aplanados de las células enucleadas
(escamas o corneocitos) se incrustan en un mortero de lípidos y proteínas para formar la capa externa cornificada. Todo el
proceso es relativamente rápido; se estima que la epidermis humana, que mide hasta 1,5-2 m2 o más en los adultos, se
cambia cada 2 semanas. Los folículos pilosos se distribuyen por toda la epidermis y las porciones superior o externa de los
folículos también se cubren con epidermis. Las glándulas sebáceas se localizan en la zona profunda de la epidermis y se
vacían en el folículo superior, y de allí su contenido sale a la epidermis (v. figura 9.1). Los sebocitos surgen de una capa
basaloide de células que son continuas con el epitelio folicular. A medida que se van diferenciando y se desplazan hacia el
exterior acumulan lípidos en su interior y finalmente se desprenden y salen por extrusión en la epidermis a modo de sebo
(secreción holocrina)4,5. La porción inferior del folículo piloso consiste en una vaina externa de la raíz, una vaina interna de
la raíz y el cuerpo del pelo. La parte inferior del folículo piloso sigue ciclos de crecimiento y quiescencia. Las células de la
vaina exterior de la raíz son continuas con la capa de células basales de la epidermis. Por tanto, las células de la capa basal
de cada compartimento epitelial sirven como células germinales restringidas para su linaje que dan lugar a otras células que
después proliferarán y sufrirán la diferenciación terminal para terminar formando epidermis, sebo o pelo.