Tratamiento de la herida

La exposición inicial al calor coagula una porción del grosor de la piel y también puede provocar una lesión endotelial en los vasos pequeños del tejido inmediatamente adyacente30. El incremento aparente de la profundidad de la quemadura puede deberse a una oclusión progresiva e inevitable de la circulación en esta «zona de estasis» en la periferia de la herida, donde se ha producido la lesión endotelial; a una reanimación y perfusión inadecuadas, una causa potencialmente prevenible, o a la compresión de los vasos de la dermis por el edema, que provocan la lesión o la reanimación. Esta complicación resalta la importancia de que la reanimación sea adecuada, pero no excesiva. El uso de la presión subatmosférica puede ser útil a este respecto, al reducir el edema y favorecer la perfusión31. Por el contrario, algunas de las quemaduras dérmicas pueden aparecer bastante profundas después de la quemadura y también se reepitelizan, como sucede a menudo en las quemaduras de palmas y plantas. La observación clínica de la quemadura y su evolución siguen siendo las bases principales de la valoración de la profundidad de la herida. Si bien el uso del láser Doppler puede dar una medición razonablemente exacta de la profundidad de la quemadura, aún es necesario seguir trabajando en los problemas metodológicos y en los detalles de la estandarización de la prueba, antes de poder evaluar con exactitud los beneficios potenciales de esta prueba32. Una vez que se haya determinado que la quemadura es de tercer grado o que es una lesión de grosor completo, se lleva a cabo la escisión de la quemadura y aplicación de un injerto en cuanto el paciente esté clínicamente estable. El tratamiento de la herida en caso de grosor completo consistiría en la prevención de una nueva pérdida de tejido o infección invasiva antes de la escisión. Todas las demás quemaduras, al igual que las zonas donantes y las heridas con injertos de grosor parcial recientes, deben mantenerse de tal forma que se facilite o al menos no se impida su reepitelización. Para ello, se utiliza un entorno cálido y húmedo, retirada del exudado y del material potencialmente contaminado o necrótico y el control de la proliferación bacteriana. Vendaje El vendaje de una quemadura tiene tres funciones principales: • Confort. Las quemaduras superficiales son extraordinariamente sensibles a las corrientes de aire en sus primeras etapas y las quemaduras más profundas van siendo progresivamente más dolorosas con el tiempo. Las heridas abiertas también producen una cantidad sustancial de drenaje. El vendaje protege a la superficie de la herida de las corrientes de aire del entorno, absorbe y contiene las secreciones de la herida y, si está construido correctamente, también proporciona una acción de férula para mantener una posición deseable para la función, limitando el movimiento. • Metabolismo. El vendaje oclusivo reduce la pérdida de calor por evaporación y reduce el estrés por frío y los escalofríos. Como la principal barrera cutánea al vapor de agua reside en la epidermis, incluso las quemaduras superficiales dan lugar a una pérdida sustancial de vapor de agua. La costra intacta proporciona sólo una barrera parcial, mientras que las heridas escindidas o granuladas pierden la cantidad máxima del vapor de agua11.